Pokémon se encuentra en un momento de cambio, un inevitable tránsito que toda franquicia de videojuegos experimenta bien sea porque su fórmula comience a dar síntomas de agotamiento o bien porque las nuevas consolas propongan implícitamente dichos cambios. El caso que nos concierne es uno de esos, porque Pokémon: Let's Go, Pikachu/Eevee es un ejercicio de transición, un aperitivo aderezado con nostalgia para la esperada octava generación que tendremos en 2019, también en Nintendo Switch.
Tras haber completado el título, incluida la Pokédex y el contenido endgame que proponen estos cartuchos de Game Freak, entendemos el objetivo que buscaba el equipo liderado por Junichi Masuda, uno de los proyectos más personales y reflexivos de su carrera por motivos que explicaremos a continuación. Lo que parecía una mera conversión de Pokémon GO de la app al videojuego ha terminado siendo una experiencia más que gratificante donde, a pesar de todas las limitaciones y recortes, continúa sintiéndose fiel a su esencia. Volvemos a Kanto.


No hay comentarios:
Publicar un comentario